La carne de pollo tiene una gran versatilidiad dentro de nuestras cocinas, se trata de una carne muy sana, con poca grasa y muy económica. Por lo tanto, muy socorrida a la hora de preparar cualquier plato. Es muy fácil de digerir y si la preparamos al horno o la plancha es ideal para dietas de control de peso o adelgazamineto.

1. Quemar restos de plumas con una llama y después lavarlo bien con agua.
2. Cortar las patas a la altura de la articulación y separar el muslo del contramuslo.
3. Separar las alas de la zona de la pechuga con un corte longitudinal para separar bien de la zona de las costillas. Así obtenemos dos partes simétricas y dejamos la pechuga con una sola pieza.
4. La pechuga la podemos preparar entera o a filetes.
5. Si no se consume en el momento, se aconseja envolver las piezas con papel film o de aluminio.

* El pollo limpio y crudo no debe permanecer más de 48 horas en la nevera. Si está cocinado puede estar hasta 3 ó 4 días y congelado hasta 6 meses.